Hidratación y rendimiento del bombero

La hidratación, o el mantenimiento del equilibrio normal de fluidos corporales, resulta fundamental en cualquier actividad de alto rendimiento. El entrenamiento de los bomberos se centra en gran parte en la necesidad de mantener una hidratación adecuada, y múltiples estándares de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA) abordan el tema de la hidratación. A pesar de este énfasis, existe muy poco material que ayude a los bomberos a controlar y mantener niveles suficientes de hidratación en sus cuerpos. Este artículo tiene el propósito de revisar la importancia de la hidratación para los bomberos, los cambios en la ciencia de la hidratación, las herramientas de detección de hidratación personal, el desarrollo de un plan de acción para mantener la hidratación y las estrategias exitosas utilizadas en el entrenamiento de bomberos de alto rendimiento.

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Hidratación y masa corporal

El rendimiento físico guarda una relación estrecha con la hidratación, mucho mayor de lo que muchos bomberos podrían notar. Los atletas de alto rendimiento invierten mucho tiempo, esfuerzo y dinero en optimizar su hidratación para mantenerse en la cima de su carrera; los bomberos deberían hacer lo mismo. Numerosos estudios sugieren que pequeñas pérdidas en la masa corporal (BM) de los líquidos perdidos durante el ejercicio se correlacionan con disminuciones significativas en la fuerza muscular. Un estudio reciente sobre la fuerza muscular en deportistas mostró una reducción del 16 por ciento en la fuerza muscular después de solo una reducción del 2 por ciento en la BM. Estudios anteriores demostraron que las pérdidas de 1 a 2 por ciento de BM causaron pérdida de la capacidad de concentración, disminución del estado de alerta, sensación de cansancio y dolores de cabeza. El aumento de la temperatura corporal y / o ambiental condujo a mayores reducciones en el rendimiento físico y mental en la mayoría de los estudios. Esto puede suponer un doble golpe para los bomberos ya que la deshidratación conduce directamente al aumento de la temperatura corporal.

La lucha contra incendios requiere un trabajo extenuante en ambientes calurosos mientras se usa ropa pesada y restrictiva y se transporta equipo pesado. El bombero promedio de 90 kg asignado a operaciones interiores en un incendio de estructura típica podría perder fácilmente el 2 por ciento de su BM en 30 a 60 minutos, dependiendo de la intensidad del trabajo y de las condiciones ambientales. La disminución en la fuerza muscular y la reducción de la capacidad para concentrarse debidas a esta pérdida de BM afectarán el rendimiento necesario para luchar contra el fuego. Los estudios concluyen de forma consistente en que el 45 por ciento de las lesiones que sufren los bomberos y más de la mitad de sus muertes ocurren en el lugar donde los bomberos pasan, en promedio, menos del 10 por ciento de su tiempo.

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Los mismos estudios que conectan la deshidratación con la disminución del rendimiento físico y mental, muestran claramente que estos efectos pueden prevenirse si se toman medidas durante la actividad para mantener una hidratación adecuada. El desafío, entonces, no sólo para los deportistas sino también para los bomberos, es medir la hidratación y seleccionar un medio funcional para mantener una hidratación adecuada. La NFPA 1584, Norma sobre el proceso de rehabilitación para los miembros durante las operaciones de emergencia y los ejercicios de entrenamiento, edición de 2015, coloca por primera vez la responsabilidad de la hidratación directamente sobre los hombros de cada bombero. De acuerdo con la NFPA 1584, cada miembro en el escenario de operación debe mantener su propia hidratación, asesorar al funcionario de su compañía cuando su rendimiento se ve afectado y mantener una conciencia del estado de otros miembros presentes durante la actividad.

Sorprendentemente, los bomberos se encuentran a menudo bastante deshidratados. Incluso los bomberos que participan en estudios para medir su estado de hidratación, muchas veces llegan al mismo en estado de seria deshidratación. Esto significa que existe una brecha de conocimiento fundamental para comprender tanto la importancia de una hidratación adecuada como para que los bomberos mantengan una conciencia de su estado de hidratación personal. Mantener una hidratación normal, es fundamental para cualquier persona que participe en actividades físicamente exigentes y de alto rendimiento como son la extinción de incendios o los deportes de competición. Dada la necesidad de iniciar las actividades de lucha contra el fuego en un estado de hidratación normal, la mayoría de bomberos requerirá una hidratación previa.

¿Bebidas para la hidratación?

La ciencia de las bebidas y refrescos ha cambiado significativamente en los últimos años. Aunque evolucionamos continuamente, tenemos mucha más información sobre los efectos del agua, las bebidas deportivas, las bebidas energéticas y la cafeína en deportistas y bomberos. Por tanto han surgido nuevas recomendaciones con respecto a todas estas bebidas.

El agua sigue siendo el fluido por excelencia para mantener la hidratación. Los humanos consumen agua a través de alimentos y bebidas. Una dieta típica para adultos proporciona un litro de agua diariamente en los alimentos aunque, desafortunadamente, recalcar de forma excesiva que deportistas, bomberos y gente de a pie deben consumir mucha agua ha desencadenado una mayor incidencia de hiponatremia, caracterizada por un nivel muy bajo de sodio en el torrente sanguíneo que generalmente es consecuencia de una ingesta excesiva de agua. Si bien la hiponatremia puede ocurrir por diferentes causas, los casos que se dan en deportes y actividades que involucran ejercicio físico intenso y que duran cuatro horas o menos, casi siempre se deben al consumo excesivo de agua antes o durante la actividad. Los cambios en los fluidos que resultan de una hiponatremia conducen a la inflamación del cerebro, convulsiones, coma e incluso la muerte. Claramente, cuando se trata del consumo de agua, un enfoque de «más es mejor» no es aconsejable. Además, las necesidades de consumo de agua son extremadamente variables de persona a persona; Conocer sus necesidades individuales es el único medio para mantener un estado de hidratación normal.

Para evitar verse atrapados por las campañas de marketing y los anuncios publicitarios, los bomberos deben mantenerse al día de la evidencia científica y esforzarse por ver a través del sesgo comercial que parece haber invadido muchos estudios de bebidas deportivas. Es más, los departamentos de bomberos deberían estudiar sus propios usos de fluidos para la hidratación y considere cuidadosamente si el resultado de los estudios publicados produce los efectos deseados en sus miembros.

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Comercializadas durante mucho tiempo como una bebida ideal para mantener la hidratación, las bebidas deportivas han sido objeto de análisis reciente. En 2012, el British Medical Journal realizó una extensa revisión de la evidencia detrás de los productos de rendimiento deportivo. Los hallazgos fueron sorprendentes. Casi todos los estudios de bebidas deportivas realizados hasta la fecha tenían vínculos industriales con los fabricantes de bebidas deportivas; la mayoría no alcanzó el rigor científico necesario para demostrar suficientemente cualquier beneficio significativo de las bebidas deportivas, y muchos de los investigadores y expertos involucrados en la investigación de bebidas deportivas tenían conflictos de intereses no declarados. Sin embargo no hay duda de que la comercialización de bebidas deportivas en la industria ha tenido éxito, ya que se estima que sólo las ventas en los Estados Unidos alcanzarán los 2 mil millones de dólares en 2016.

Las bebidas energéticas, que no deben confundirse con las bebidas deportivas, contienen drogas estimulantes como la cafeína, la taurina, el ginseng y el guaraná y se comercializan para proporcionar estimulación física o mental. Aunque a menudo se promocionan como potenciadores del rendimiento, existen múltiples informes sobre arritmias cardíacas, convulsiones, hospitalizaciones y muertes asociadas con el consumo de bebidas energéticas, particularmente en los individuos más jóvenes. Un estudio de investigación de un oficial de bomberos (EFO) encontró que el consumo de bebidas energéticas entre los bomberos forestales les provocó una deshidratación significativa y un estrés cardíaco. Como respuesta colectiva a estos efectos adversos, la edición 2015 de la norma de rehabilitación NFPA 1584 desalienta fuertemente el consumo de bebidas energéticas por parte de los bomberos en cualquier momento, tanto dentro como fuera del servicio.

¿La cafeína deshidrata?

La cafeína se ha asociado durante mucho tiempo con la deshidratación debido al aumento en la producción de orina observado después de su consumo. Aunque en gran parte se ignora, desde la década de 1980 han existido pruebas razonablemente serias que desacreditan este mito. Uno de los mejores análisis de los efectos del consumo de cafeína en relación con los bomberos fue publicado en 2007 por Matthew S. Ganio y sus colegas, quienes examinaron múltiples estudios de dosis bajas [menos de 300 miligramos (mg)] y dosis altas [más de 600 mg o 8.2 a 10.2 mg / kilogramos (kg)] de consumo de cafeína. Como referencia, una taza de café típica contiene aproximadamente 100 mg de cafeína. A dosis bajas de cafeína (250 a 300 mg o 1.4 a 3.1 mg / kg), el volumen de orina aumentó durante tres horas después del consumo de cafeína pero, cuando se midió a las cuatro horas, no fue diferente al volumen de orina en personas que bebieron una cantidad igual de agua. El consumo de cafeína en dosis altas resultó en incrementos variables en la orina, alcanzando hasta un 41 por ciento por encima del valor basal en algunos sujetos; pero cuando el monitoreo se extendió a 24 horas, no parecía producir cambios a largo plazo en el estado de hidratación, tal vez debido a una disminución compensatoria en la producción de orina después del aumento de la producción. Estudios anteriores encontraron que el aumento de la producción urinaria ocurría sólo en los bebedores de café que no eran consumidores habituales de cafeína, mientras que aquellos que consumían cafeína regularmente parecían haber desarrollado una tolerancia a dicha sustancia.

Curiosamente, el consumo de cafeína en dosis altas una o dos horas antes de practicar ejercicio no aumentó la producción de orina ni afectó al estado de hidratación, lo que puede deberse tal vez a la disminución del flujo sanguíneo renal durante el ejercicio. En conclusión, hay poca o ninguna evidencia que sugiera que los niveles bajos o moderados de consumo de cafeína (menos de 300 mg o <3.1 mg / kg al día) alteren el estado de hidratación en reposo o durante el ejercicio.

Ganio MS también examinó los efectos de los diferentes niveles de consumo de cafeína, que aumentan entre los niveles bajo y alto durante 12 días, sobre la hidratación y la termorregulación mientras se practica ejercicio en un ambiente caluroso. Los niveles variables de consumo de cafeína entre bajo y alto no mostraron ningún efecto sobre el estado de hidratación o la capacidad termorreguladora durante el ejercicio en un ambiente caluroso o en reposo.

La única evidencia que no existe sobre la cafeína es si ésta mejora el rendimiento o la resistencia. Muchos deportistas y bomberos creen que la cafeína mejora el estado de alerta y proporciona una ventaja competitiva durante las actividades de alto rendimiento. Hasta la fecha, no existe una evidencia sólida para corroborar estas afirmaciones.

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¿Cómo medir el nivel de hidratación?

No hay dos personas que respondan de manera similar a los fluidos ni a las exigencias de la lucha contra incendios. Medir la hidratación, por lo tanto, se convierte en uno de los desafíos más difíciles para los bomberos y para los deportistas de alto rendimiento. La antigua creencia de que la sed es un indicador fiable de deshidratación sigue siendo controvertida, aunque nuestro entendimiento del papel que juega la sed en la hidratación ha mejorado en el último tiempo. Estudios recientes realizados a ciclistas profesionales han concluido en que la sed es uno de los índices más fiables para optimizar la hidratación. Sin embargo, es bien sabido que la respuesta de la sed se atenúa con el envejecimiento y en situaciones que involucran tasas de sudoración muy altas, en las cuales la sed comienza a sentirse un tiempo después (un fenómeno llamado «deshidratación voluntaria»). Aunque no debemos confiar en la sed como el único indicador del estado de hidratación, se trata de un indicador fisiológico dinámico y no debe ignorarse. El papel de la sed como mecanismo medidor es útil para prevenir tanto el consumo excesivo de agua como el consumo excesivamente reducido.

Dado que los bomberos parecen sufrir una propensión a la deshidratación basal, es esencial fomentar una hidratación adecuada antes de iniciar el entrenamiento. Los bomberos también necesitan herramientas que les ayuden a mantener su estado de hidratación personal en el día a día, de forma que se encuentren bien preparados para responder a las llamadas de emergencia. Si se sospecha de que exista deshidratación antes de las actividades de entrenamiento, es posible solicitar una muestra de orina y analizarla usando las reglas de la Asociación Nacional de Atletismo Colegiado. Una gravedad específica de orina (USG) mayor de 1.020 o un color de orina menor o igual a 4 ya se considera superior a lo permitido, por lo que el bombero no debe comenzar a entrenar. El USG o la osmolaridad (UOsmol ), y las tablas de colores de la orina pueden ser herramientas valiosas para averiguar y mantener la hidratación.

Se han estudiado múltiples herramientas para la evaluación de hidratación en deportistas de élite y bomberos. Todos tienen limitaciones, pero comprenderlas puede ayudar a los bomberos a interpretar mejor los resultados. Las cartas de colores de orina y el USG o UOsmol ofrecen una prueba económica, rápida y eficiente, y a menudo se utilizan para evaluar el estado de hidratación de los bomberos y atletas. Las cartas de colores de la orina están estandarizadas, se pueden publicar en los baños y permiten la autoevaluación de los resultados. Las varillas de medición de orina y los dispositivos de medición de orina se pueden usar para medir USG u UOsmol y proporcionar información sobre la deshidratación [USG> 1.020 o UOsmol > 700 osmoles ( mOsm ) / kg] así como sobrehidratación (USG <1.010 o UOsmol <300 mOsm / kg) . Tanto las tablas de colores de orina como las muestras de orina son precisas cuando se utilizan para evaluar la orina de la primera mañana. Su valor disminuye considerablemente más tarde en el día y se ve muy afectado por una rehidratación rápida (beber grandes volúmenes de líquido), deshidratación severa, consumo de alcohol dentro de las 24 horas anteriores, consumo de cafeína, enfermedad crítica y (para las cartas de colores de orina) la ingesta de ciertos alimentos, vitaminas y medicamentos.

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Las mediciones de sangre y plasma (pruebas de laboratorio) no parecen agregar suficiente valor a algunas de las mediciones obtenidas de manera menos invasiva. La osmolaridad de la saliva se propuso como una prueba de evaluación de la hidratación menos invasiva, especialmente dado el desarrollo de un nuevo instrumento de campo que podría usarse en el escenario de fuego (Cantimer Corporation, Menlo Park, CA). Sin embargo, estudios más recientes sugieren que la rehidratación puede confundir los resultados.

Al final, cuando se evalúa toda la literatura deportiva y de bomberos sobre el estado de hidratación, se deduce que el peso corporal junto con una medición de hidratación específica como el USG o el color de la orina (la primera de la mañana) constituyen probablemente la combinación más precisa de herramientas para averiguar el estado de hidratación. Idealmente, los bomberos deberían pesarse sin ropa (peso desnudo) durante tres mañanas consecutivas y evaluar el color de su orina o USG. Si su color de orina o USG está dentro de los límites normales (color entre 1 y 3 o USG entre 1.010 y 1.020), entonces el peso medio desnudo representa su peso de hidratación normal. Al volver de un incendio o de un entrenamiento, el cambio en el peso desnudo desde el inicio define la pérdida de volumen de líquido. Un cambio mayor del 2 por ciento representa una deshidratación significativa y requiere el consumo de aproximadamente 1.5 litros de líquido por cada kilogramo por debajo de la línea de base. Es importante reconocer que no hay dos bomberos iguales en cuanto a composición muscular y grasa, o en cuanto al contenido total de agua corporal. Las comidas también contienen volúmenes de líquido significativos y deben considerarse en el reemplazo de líquidos. Independientemente de ello, los pesos desnudos y las mediciones de orina pueden proporcionar a los bomberos información valiosa sobre sus necesidades personales de hidratación.

Debería limitarse el papel de las evaluaciones fisiológicas (evaluación de signos vitales), a situaciones en las que ya se sospecha de deshidratación o hiperhidratación . En la lucha contra incendios, como en los deportes de alto rendimiento, los signos clínicos tales como mareos, dolor de cabeza, piel seca y taquicardia tienden a ser extremadamente imprecisos y a menudo están relacionados con el medio ambiente y la actividad, en lugar de con el estado de hidratación. Un signo vital útil, especialmente en rehabilitación de bomberos, es la presión arterial. Es bien sabido que la deshidratación aumenta la frecuencia cardíaca en reposo y conduce a hipotensión ortostática, lo que se ha comprobado mediante estudios a bomberos. La hipotensión medida en la rehabilitación de bomberos sugiere probablemente una deshidratación significativa. Los servicios médicos de emergencia con experiencia en rehabilitación de bomberos otorgan mucha más importancia a la hipotensión que a la hipertensión por esta misma razón.

¿Cómo rehidratarse correctamente?

El reemplazo de fluidos puede ser un arte en sí mismo. Gran cantidad de literatura estima que las pérdidas de fluidos en los bomberos pueden llegar a alcanzar los 2 litros por hora o más. Sin embargo, consumir grandes cantidades de líquido durante períodos cortos es probable que abrume al cuerpo, aumente la producción de orina y resulte en una retención de líquido considerablemente menor de la deseada. Este mecanismo también explica por qué la orina no es una herramienta fiable para evaluar la rehidratación. Por lo tanto, para los bomberos y los deportistas de alto rendimiento, el consumo de porciones de agua de 500 mililitros (ml) espaciadas en intervalos de 20 a 30 minutos optimiza la retención de líquidos. Esto plantea una pregunta obvia sobre la eficacia de otros regímenes de rehidratación que también han sido estudiados en bomberos. La rehidratación con agua, bebidas deportivas y solución salina normal IV no mostró diferencias en sus efectos sobre el rendimiento en escenarios de trabajo pesado y continuo. Por lo tanto, siempre que sea posible, la rehidratación con agua será más práctica. Esto no debería disminuir los beneficios obvios de los polvos con sabor para aumentar el atractivo del agua, o el papel de los carbohidratos y el sodio en las bebidas deportivas durante actividades de muy larga duración.

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¿Cómo poner en práctica toda esta información?

La escuela Georgia Smoke Divers School, un programa avanzado de capacitación para bomberos, ha incorporado durante muchos años gran parte de la ciencia de la hidratación en sus programas. Una de sus creencias clave es que la hidratación durante el entrenamiento de los bomberos debe tenerse en cuenta al planificar cualquier sesión que requiera un tiempo prolongado en el equipo de lucha contra incendios, independientemente del clima. Como se mencionó anteriormente, es responsabilidad del bombero acudir hidratado al campo de entrenamiento. Cada miembro debe contar con un plan de hidratación que tenga en cuenta el clima, el tiempo de marcha, la cantidad de esfuerzo y la pérdida de líquido a través de la tasa de sudoración. El personal de mando y los instructores son responsables de educar a los estudiantes sobre los signos y síntomas de las lesiones relacionadas con el calor, incluido el agotamiento por calor y el golpe de calor.

Georgia Smoke Divers School utiliza varias herramientas médicas para ayudar a determinar los niveles de hidratación de los estudiantes. Es imposible conocer el nivel de hidratación de un bombero únicamente mediante la documentación del consumo de líquidos. Cada bombero es único y procesa los fluidos de manera diferente. Además, las condiciones médicas individuales y los medicamentos afectan a las necesidades individuales y a la absorción de líquidos.

La escuela utiliza un cuestionario de detección médica para determinar el uso de ciertos medicamentos, afecciones médicas y enfermedades actuales que podrían conducir a la incapacidad de permanecer hidratado durante un curso de más de 60 horas. Se recogen muestras de orina de cada estudiante al asistir el primer día y cada mañana a partir de entonces. La gravedad específica se comprueba mediante un cribado inicial junto con una comparación visual apoyada por una tabla estandarizada de color de la orina. Las pruebas adicionales se pueden completar con una tira reactiva de orina, una prueba de campo rápida que identifica proteínas y sangre, entre otros componentes, en la orina. Cualquier gravedad específica de más de 1.020 o la aparición de un té oscuro o una coloración rosada requiere una mayor investigación por parte del oficial médico. Esto consiste en una entrevista adicional para comprobar si hay algo que se pudo pasar por alto en el cuestionario de evaluación. Ocurre a menudo que algunos estudiantes no mencionan las vitaminas o suplementos nutricionales que podrían ser responsables de la decoloración de la orina. Una gravedad específica inicial de más de 1.030 supone una notificación al director del curso, una ingesta adicional de líquidos y volver a realizar la prueba antes de comenzar la actividad física. Una prueba con tira reactiva con sangre en el resultado requiere que el alumno sea retirado de la clase y enviado a un médico.

Cada vez que un estudiante requiere una evaluación médica, se le vuelve a evaluar para verificar su estado de hidratación. Es importante comprender los límites del examen de campo y aplicarlo sólo como parte de un programa completo de rehabilitación e hidratación que incluye autoevaluación constante por parte de los estudiantes, evaluación por parte de los instructores y documentación de la ingesta de líquidos, así como enfriamiento pasivo. Una de las mejores maneras de reducir la tasa de sudoración es permitir a los estudiantes quitarse su equipo de protección personal siempre que no estén participando en una actividad, como son las sesiones informativas previas al simulacro, las demostraciones y el periodo de tiempo mientras se espera turno en una actividad.

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Conclusiones

  • La hidratación es crítica para el rendimiento del bombero.
  • Los bomberos a menudo se encuentran deshidratados, lo que podría explicar muchas lesiones ocurridas en los escenarios de fuego.
  • No existen dos bomberos que requieran la misma ingesta de líquidos para mantener un estado de hidratación normal.
  • La optimización del estado de hidratación particular de cada bombero se puede lograr realizando varios análisis USG en la primera orina o análisis de color de orina junto con el peso corporal desnudo, lo que además sirve como base para un correcto reemplazo de líquidos después de las operaciones anti incendio.
  • El consumo de fluidos en el campo de fuego debe basarse en la ciencia y las necesidades individuales.
  • Cada bombero debe asumir la responsabilidad de su estado de hidratación particular.
  • Los departamentos deben proporcionar las herramientas necesarias para mantener a los miembros hidratados.

Fuente:

Mike McEvoy y David Rhodes (Abril de 2015).

https://www.fireengineering.com/articles/print/volume-168/issue-4/departments/fireems/hydration-and-firefighter-performance.html#gref

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